28.2.11

Perú: Peruanos se oponen a liberar drogas, matrimonio gay y aborto

09 de febrero de 2011

Fuente: Andina

El 92.2% de los peruanos están en contra de la posibilidad de despenalizar el comercio de drogas. En tanto, un 74.4% se opone al matrimonio gay, y un 76.3% le dicen no a la legalización del aborto.

Según el último estudio de opinión pública de CPI realizado a nivel urbano y rural en 18 departamentos del país por encargo de RPP, solo un 4.2% de peruanos estaría a favor de liberar el comercio de estupefacientes, mientras un 3.6 % no sabe, ni opina.

De otro lado, un 69.5% de los electores está en contra de la unión civil entre homosexuales, y solo 20.8% de los encuestados está de acuerdo con que se reglamente esta propuesta a fin de proteger el patrimonio de las personas del mismo sexo.

En esa línea, un 74.4% se opone al matrimonio gay, el 14.0% lo ve como válido y un 11.3% no sabe, ni opina al respecto.

Finalmente, la mayoría de los consultados se mostró en contra de la legalización del aborto, obteniendo solo un 17.4% está favor.

Como se recuerda, estos son temas que los candidatos presidenciales han puesto en la agenda electoral y algunos de ellos se han mostrado a favor de estudiar la viabilidad de estos temas sensibles para una sociedad conservadora como la peruana.

El estudio fue realizado entre el 1 y 6 de febrero, a nivel urbano y rural, en 40 distritos y 18 departamentos, a hombres y mujeres de 18 años a más. Tiene un margen de error de +/- 2.3% asumiendo un nivel de confianza de 95.5%.

Para ver los resultados de la encuesta siga el siguiente enlace:

Perú: Cardenal Cipriani denuncia agenda oculta contra el matrimonio

LIMA, 24 Ene. 11 (ACI).-El Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, dijo que hay una agenda oculta que quiere legalizar las uniones homosexuales y desconocer que el matrimonio es la unión complementaria entre un hombre y una mujer.

En el programa radial Diálogo de Fe del sábado 22 de enero, el Purpurado criticó las propuestas de algunos candidatos presidenciales y parlamentarios para legalizar el mal llamado "matrimonio gay" o las "uniones civiles" entre personas del mismo sexo. Indicó que en el fondo ambas son lo mismo.

El Arzobispo dijo que el Estado peruano como institución jurídica no es confesional y no tiene que reflejar las creencias de determinada religión, pero sí debe basar sus leyes en el respeto al orden natural.

"El Estado, no confesional, ve que la relación natural desde el punto de vista antropológico, filosófico, anatómico, es que la naturaleza querida por Dios es la complementariedad entre un hombre y una mujer en la institución matrimonial", afirmó.

El Cardenal Cipriani expresó su extrañeza ante una sociedad que se proclama "pluralista y tolerante" pero que no quiere que la Iglesia enseñe a sus fieles "que el matrimonio siempre ha sido entre un hombre y una mujer, y debe ser indisoluble, para toda la vida".

El 17 de enero el vocero y candidato a la vicepresidencia del partido Perú Posible, Carlos Bruce, dijo al diario El Comercio que su agrupación ?que lidera las encuestas-, impulsará el "matrimonio gay" si gana las elecciones presidenciales del 10 de abril.

Esta propuesta también tiene el apoyo del candidato presidencial de Fuerza Social, Manuel Rodríguez Cuadros; y aspirantes al congreso por Fuerza 2011 como Kenji Fujimori, hijo del expresidente Alberto Fujimori.

Los candidatos presidenciales Luis Castañeda (Solidaridad Nacional), y Pedro Pablo Kuczynski (Alianza para el Gran Cambio), se opusieron a los "matrimonios gay", pero dijeron estar a favor de una figura legal como las "uniones civiles".

Para escuhar el programa completo siga el siguiente enlace: Diálogo de Fe

3.2.11

Uniones civiles:discriminando a la poblacion heterosexual

René Flores
Psiquiatra
Fuente: El Comercio 2/2/2011 Pág. a4

La polémica propuesta de Perú Posible sobre las uniones civiles hacen oportunas algunas precisiones: El debate sobre la homosexualidad resulta muy enconado y está en el centro de una lucha ideológica entre liberacionistas y conservadores en materia de sexualidad. Discusión que por lo general no atiende al avance en el conocimiento científico de la sexología clínica de los últimos 50 años.

Muchas personas que están a favor de la boda homosexual lo hacen porque creen defender derechos humanos. Siento decirles que están equivocados. Más bien quieren nuevos derechos que no posee la población heterosexual.

Es cierto que la homosexualidad causa gran sufrimiento a quienes la padecen y a sus familias. Las personas con atracción por el mismo sexo, en promedio, tienen una comorbilidad muy alta física y emocional: tasas de alcoholismo, drogadicción, depresión, suicidio, enfermedades de transmisión sexual –el sida es más de quince veces más frecuente– y tienen una expectativa de vida veinte años menor. Una proporción destacada de homosexuales lleva conductas de riesgo y son objeto de agresiones por practicar el sexo anónimo y vincularse con delincuentes y psicópatas.

Respecto a la adopción de niños, consideramos que su desarrollo normal requiere idealmente un ambiente con padre y madre. Hay estudios que revelan que los niños criados por padres de un mismo sexo –dos hombres o dos mujeres– presentan perturbaciones de conducta y rendimiento escolar. Otros estudios afirman que tal cosa no ocurriría. Mientras no se demuestre sin ninguna duda que esto es así, los niños no pueden ser, de ningún modo, sujetos de experimentación.

Además, las parejas gays tienen tasas de violencia más altas y los varones homosexuales mueren a temprana edad.

De otro lado, los grupos gays persiguen posicionarse políticamente. Su objetivo es cambiar el contrato social y han abandonado el interés en los problemas reales de las personas con ese desorden. Por eso es que en los países en los que se ha aprobado la unión homosexual una insignificante proporción de parejas hace uso de ese supuesto derecho. 

Organizaciones gays como el MHOL en Lima se autodesignan representantes de la población homosexual sin serlo. Los gays son personas contestatarias que usan su condición sexual para influir en la sociedad en su afán de devaluar el matrimonio y la familia tradicional. Pero, al contrario, la gran mayoría de homosexuales no gays son personas discretas que viven su sexualidad en forma privada como lo hacen los heterosexuales y no se identifican ni les interesa el programa gay.

Existe una agenda mundial gay LGTB (lesbianas, gays, transgéneros y bisexuales) para que la sociedad acepte la pretensión de que la homosexualidad es una forma más de actividad sexual.

La agenda persigue la aprobación de las uniones civiles, enseguida las bodas, luego la adopción, después la enseñanza de la homosexualidad en los colegios y finalmente rebajar la edad de los niños para mantener relaciones sexuales con adultos.

Un término digno de análisis es el de homofobia. Fue inventado por un psicólogo heterosexual en los años 60 para protestar por el rechazo que sufrían sus amigos homosexuales. Tuvo razón. Aunque frente a una conducta tan antinatural la gente no puede por lo menos dejar de sorprenderse e incluso mostrar cierto recelo.

No es desde luego una fobia y con el tiempo se ha deformado su significado y se tacha de esa forma al que dice algo que disgustaa los grupos gays (a mí me tachan de psiquiatra homolesbotransfóbico).

Esa palabra es ahora un fenómeno cultural, un instrumento de minorías políticas, que tratan de combatir todo lo que denote o connote heterosexualidad, el repudiado heterosexismo.

Si se aprueba una ley sobre uniones civiles sería discriminatoria e inconstitucional por marginar a la población heterosexual,
al negarle derechos que gozaría el grupo homosexual. Debería ser extensiva a toda asociación de personas que vivan juntas con lazos de afecto. Por ejemplo un padrino que vive con dos ahijadas: estas tendrían derecho al seguro social del padrino y a herencia.

Una religiosa que viviera en comunidad y que por trabajar como profesora gozara de seguro social, tendría este que ser extensivo a todas sus compañeras de la congregación. Tres amigos heterosexuales que se quisieran mucho serían elegibles para un programa de vivienda subsidiada por el Estado y trato especial en materia tributaria como los matrimonios civiles.